Diablo de semana santa
C orría el mes de Abril del año de gracia de 1990 y Durango la ciudad cuatro veces centenaria que en cada calle anida una historia, tranquila y callada miraba transcurrir el paso de los siglos impasible y serena como las torres de su catedral que poco se desgastan con el deslizamiento del tiempo. Como consecuencia de una de las leyes del universo, que nos dice que nada se consume pero si se transforma, así la ciudad centenaria, callada y tranquila, mudó de costumbres y la celebración de la Semana Mayor, que antes era de recato, rezos, reflexión y recogimiento donde se estudiaba y se leía muchas veces las siete estaciones, los vía crucis y la pasión de Jesús el redentor del mundo, ahora por la magia del tiempo, la concepción materialista de la formación humana y las teorías científicas del siglo XX, convirtieron a la Semana Santa, que será Santa hasta la consumación de los siglos, en semana de descanso, recreo, vacaciones, distracción mundana, baños de mar, excursiones a la montañ...