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✅ ÉL QUE SE ARRASTRA.

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Mi madre me habló del que se arrastra mientras yacía en su lecho de muerte. Había estado en la familia desde hace mucho tiempo. Su padre había sido maldecido con ello, y su madre antes que él. Yo era el siguiente en la lista. No procesé el resto de lo que dijo hasta mucho después. Lo vi por primera vez un minuto después de la muerte de mi madre. Me senté solo junto a su cama, y éste acechaba en el rincón de la habitación, borroso y confuso, con una forma vagamente humanoide. No miré muy de cerca, como ella me dijo. Con mi madre muerta, estaba solo. Mi padre había estado confinado en una institución mental desde antes de que yo naciera, enloquecido por algo que había visto, y aunque a veces lo visitaba, rara vez me conocía. Lo hice bien por mí mismo, sin embargo. Conocí a Rose en un bar irlandés y nos casamos dos años después. Los dos teníamos treinta y tantos años, así que cuando se quedó embarazada, estábamos encantados. Pero el bebé nació muerto. El que se arrastra siem...

La piel del venado. leyenda Maya

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Los mayas cuentan que hubo una época en la cual la piel del venado era distinta a como hoy la conocemos. En ese tiempo, tenía un color muy claro, por eso el venado podía verse con mucha facilidad desde cualquier parte del monte. Gracias a ello, era presa fácil para los cazadores, quienes apreciaban mucho el sabor de su carne y la resistencia de su piel, que usaban en la construcción de escudos para los guerreros. Por esas razones, el venado era muy perseguido y estuvo a punto de desaparecer de El Mayab. Pero un día, un pequeño venado bebía agua cuando escuchó voces extrañas; al voltear vio que era un grupo de cazadores que disparaban sus flechas contra él. Muy asustado, el cervatillo corrió tan veloz como se lo permitían sus patas, pero sus perseguidores casi lo atrapaban. Justo cuando una flecha iba a herirlo, resbaló y cayó dentro de una cueva oculta por matorrales. En esta cueva vivían tres genios buenos, quienes escucharon al venado quejarse, ya que se había lastimado una pat...