Flor de sangre (cuento maya)
La hora fatal, padecida hacía mucho tiempo en las páginas de los analte’o’ob sagrados, donde con mano convulsa escribieron sus profecías los chilames. Habían llegado los hombres de blanca tez, habían venido de allá, de muy lejos, en sus buques maravillosos, llevando por delante un signo extraño que llamaban la Cruz y esparciendo en derredor la muerte con sus armas terribles que lanzaban el rayo, a conquistar la tierra de la que fueron los mayas, los únicos señores. Y gobernaba entonces en Sotuta, Nachi Cocom, el cacique indomable, el de voluntad recia como el pedernal de las hachas, de corazón de fuego en que se agitaba las pasiones y bullía el orgullo retador jamás humillado por el miedo o la vergüenza. Y cuando vinieron presurosos sus espías de las costas de Cuzamil y oyó la tremenda noticia de la llegada de los hijos del sol, el cacique sintió que la sangre ardía en sus venas, su corazón se estremeció con la rabia del tigre y un odio inmenso, mortal, brotó en el fondo de su alma. ...