Todos los niños van al cielo
Todos los niños van al cielo’ le había dicho su madre poco tiempo antes de morir, ‘y te prometo que yo también estaré ahí y cuidaré de tu hermanito. Y juntos vendremos a buscarte pronto’. Es difícil para un niño de seis años aceptar que su madre ya no estará a su lado, pero más aún comprender que algo llamado muerte sea el responsable de arrebatarle todo lo que le hacía bien: primero su hermanito, que nunca llegó a nacer, y poquitísimo tiempo después a su madre. Por suerte, su padre intentó hacerle llevadera la pesadilla y con el correr de los días la vida se normalizó. Pero una tarde, sintió que su madre venía a visitarlo en sueños y lo llevaba junto a una puerta amarilla. ‘Debes venir conmigo’, le decía. El niño tenía terror a cruzar esa puerta, pero a veces la oscuridad del dormitorio era sobrecogedora. Cuanto más cierta se volvió la presencia de su madre más oscura se tornó su habitación; en cuanto se apagaban las luces solamente era capaz de ver una puerta amarilla, cada vez c...