El Puente de los duendes
Hace tiempo ya, que en Tehuacán aconteció uno de los hechos más extraños en la historia del poblado. Don Hilario, uno de los lugareños más conocidos de la región, acostumbraba a ir de parranda todos los fines de semana a olvidarse del trabajo rutinario y encontrar algo de calma después de tanto cansancio. Don Hilario siempre regresaba a altas horas de la noche y en su camino, el puente lo esperaba para cruzar hasta la calle donde se encontraba su morada. Generalmente sus amigos lo acompañaban, pero una noche de noviembre, una trifulca callejera impidió que la fiesta continuara y todos se dispersaron rápidamente, dejando a Don Hilario a su suerte y con suficientes copas encima como para perder la noción del tiempo y el espacio. Sin embargo, Hilario caminó como pudo siguiendo el sendero de árboles que bien recordaba se encontraba antes del puente. Pensando que ya pronto estaría en casa y alegrándose por ello, se dispuso a cruzar el puente, cuando frente a él pudo observar una gallina ...