Leyenda Campechana Según registros en los anales campechanos, existió un pirata nativo de la villa de Campeche llamado "Román". Se dice que durante el apogeo de la piratería en Campeche, el Pirata Román entró una noche al templo de San Román decidido a robar las joyas que pendían de los ropajes del Cristo Negro. Entró en silencio al recinto y acercándose a la imágen levantó el puñal (cuchillo) que llevaba decidido a despojar al crucifijo de todas sus joyas. Sin embargo al contemplar la imágen del Cristo y observar su rostro delicado, sintió vergüenza de su acción y arrepentido intentó huir. En su carrera, soltó el cuchillo que llevaba en mano el cual al hacer ruido despertó a los frailes que dormían en el convento. Román tomó su puñal y salió del templo, huyó por un pequeño callejón cercano a la Iglesia y se embarcó hacia el océano. Años después, cuando había conseguido muchos tesoros en su oficio de pirata, volvió a Campeche arrepentido de sus tropelías y entrando ...
Guanina era una india taina, hermana de Agüeybaná el Bravo, jefe de la tribu y de un grupo de bravos guerreros, el cacique supremo de toda la isla de Puerto Rico. Guanina significa en el lenguaje taíno: "Resplandeciente como el oro". Los conquistadores españoles se habían apoderado de la isla de Borinquén, que así se llamaba entonces la isla de Puerto Rico. En aquel tiempo, un indio llamado Guarionex vivía enamorado de Guanina. Guanina era la hermana del cacique supremo, o sea el jefe de todas las tribus de la isla. Cada vez que Guarionex veía a Guanina, el corazón le latía de tal manera que parecía que se le quería salir del pecho. Cada vez que él la veía le declaraba su amor. Ella no le correspondía porque vivía enamorada de un conquistador español llamado Don Cristóbal de Sotomayor, alcalde mayor y fundador de un poblado al que había bautizado con su propio apellido. Guarionex, lleno de odio mortal hacia Sotomayor, le gritaba: - ¡Don Cristóbal,...
Hacia 1964 se realizan las primeras gestiones para la construcción de la presa Madín en los límites de Atizapán de Zaragoza y Naucalpan de Juárez, pero no es hasta 1972 y 73 cuando se inician los primeros trazos de la misma presa, se termina en 1975, de este modo aparecen los pueblos: “Viejo Madín” y El “Nuevo Madín”. Según la leyenda recogida y del dominio popular, nos cuentan que durante su construcción la presa no quedaba, siempre por cualquier cosa habían fallas o se trababa el avance de la construcción de la presa, según los planos no debería haber errores en su elaboración, los mismos ingenieros no se explicaban por que el atraso en el trabajo. La leyenda dice que en una ocasión el diablo se le apareció al ingeniero encargado de la obra, su apariencia era como cualquier persona, su vestimenta de charro de color negro quien le mencionó que la presa no quedaría hasta que no le entregara dos mil almas para que la presa quedara totalmente construida, como no cabrían las dos mil, el...
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