martes, 30 de mayo de 2017

La Muerta

Resulta que hace algunos años cuando todavia se podia circular al rededor del jardín principal un taxista que recorria la calzada de la estación vió a una mujer como las que normalmente van a la iglesia por las mañanas demasiado tapada y con un velo negro que le cubria el rostro; el taxista pensando que hiba a misa porque me imagino que eran cerca de las 5 de la mañana todvia oscuro se paró cerca de ella para ofrecer sus servicios y la mujer se subió y de indicó que necesitaba realizar un recorrido por algunas de las iglesias de nuestra ciudad.

El taxista sin nada mas que hacer aceptó y así recorrieron varias iglesias del centro y de san antonio terminando en la parroquia de San Miguel...

En cada iglesia la señora le decia al taxista que la esperara tantito a lo que el pensaba que solo rezaria poco ya que estaban cerradas y lo mismo hizo en cada una bajaba con su bolsa que al parecer era de mandado de las que venden en el mercado de plastico con decorados tipo cuadros.

Y la unica diferencia que hubo fue que despues de que se bajo en la parroquia de San Miguel ya no regresó y tras varios minutos ya cuando estaban calando en la cara los rayos del sol al taxista penso que seria mejor ir a buscarla y fue al atrio de la parroquia y la buscó por todo al rededor en vano como si con los primeros rayos de sol se hubiese desvanecido regresando muy molesto a su taxi.

Despues de haber estado cerca de 1 hr en traslado con la señora el taxista habia pensado en que gracias a ese servicio salvó la noche ya que habia estado bastante floja por no ser fin de semana y con sueño se dispuso ir a guardar su taxi y cuando lo hiba a limpiar vió que la señora habia olvidado su bolsa y dentro de la misma habia un costal bastante deteriorado y viejo. Como todo buen mexicano curioso lo abrió y sintió que un escalofrio le recorria la espalda cuando ante su mirada descubria los restos de un ser humano y con ellos un bolso de cuero con mucho polvo y con todo y su curiosidad el taxista tomo el bolso de cuero y lo abrió para encontrarse con 20 reales de oro de la época colonial y procedió a llevar sólo los restos al atrio de la paroquia al día siguiente muy de madrugada para que nadie supiera quien los dejó quedandose con el dinero y mejorando su nivel de vida para dejar esa vida de taxista donde se pudiera volver a encontrar con la señora misteriosa a la cual no volvió a ver


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