domingo, 13 de marzo de 2016

Historias de Cementerios

No se sabe por qué hay personas que, amparadas en la oscuridad de la noche deciden ir a los panteones y pasar ahí la noche, intentando "convivir" con sus muertitos. Los resultados de tal osadía son increíbles e insólitos.

Tal es el caso de una joven mujer a quien llamaré Lorena y que estuvo a punto de perder la vida, precisamente porque su pareja que se había quitado la vida, impactó tanto en ella, que se resistía a poder seguir viviendo.
Lorena, en vida con su pareja Raúl procreó familia y durante un buen tiempo él de alguna manera tomó extrañas decisiones que le provocaron que un día tomara una pistola y se arrebatar la vida.
Ella, confundida por tal situación y equivocadamente convertida en culpable de este hecho, durante el sepelio tuvo la osadía de "amarrar" su fotografía a la de Raúl y meterla en el féretro, para que "luego me llevara con él, es todo lo que quería, porque me sentía muy mal".

El tiempo no pudo borrar este sentimiento de culpabilidad. Raúl fue sepultado y su esposa no pudo alejar de su mente aquella historia, mucho menos se sintió con toda la tranquilidad para poder continuar su vida, viendo por sus pequeños hijos y por su familia.
Lorena entró en una etapa de depresión tan fuerte, que no solo se entregó al licor, sino que bajo los influjos del llanto, algunas de las noches burlaba la vigilancia del panteón civil y se "reunía" durante toda la noche, en la oscuridad del camposanto, con su ser amado, el cual ya sin vida era presa de los gusanos y de la destrucción corpórea.

De hecho no sabía con exactitud el lugar específico dónde había sido enterrado su esposo porque no le permitieron acudir al entierro, nos platica que la primera noche que entró al camposanto escuchó el sonido como de una cajita musical que ella obedientemente siguió de manera muy extraña.
Ese sonido, nos cuenta, me llevó hasta donde estaba la tumba, ahí la descubrí y vi el nombre d Raúl. "Me quedé toda la noche, lloré y llore, rascaba la tierra de la tumba queriendo abrirla para sacar el cuerpo de mi esposo y en verdad que no sentía nada de miedo. Ahí estaba sola durante toda la noche, me quedaba un poco dormida recostada en la tumba de mi esposo, luego despertaba, ingería licor y luego volvía a hacer lo mismo".

Lorena repitió durante varias noches su macabra cita en el panteón con su pareja, quien se llevó en el féretro la foto amarrada de su esposa y quien a la fecha no ha podido borrar de su imagen esa historia que ahora le atormenta y no lo explica.
Por muchas razones Lorena no ha podido hacer una vida normal y todo se le ha dificultado en su caminar por la vida, porque entre otras cosas no se explica cómo todo lo que está en torno de ella lo destruye tarde que temprano, su nivel de aceptación y autoestima está muy bajo y hay quien afirma que por haber realizado tal pacto macabro, los resultados pudieran ser muy adversos.

En verdad que nuestra confidente de esta historia en repetidas ocasiones no se explica porqué ha tenidos impulsos de privarse de la vida, ante lo que ella se ha venido atendiendo de manera oportuna. Hay un gran bloqueo que le evita que pueda encarar la vida y lógicamente que hay una razón muy lógica: los pactos macabros generalmente causan problemas a quienes en vida transitan y los comprometen.

Revisando la historia de Raúl no llevamos la terrible sorpresa de que en su familia han existido más hechos violentos y además estaba aficionado a la adoración de una figura llamada "la santa muerte".

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Espero les haya gustado y agradeceremos que compartas este blog.

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