LAS ANSIAS DE QUERER VIVIR

Una noche mientras estaba de guardia en la Cruz Roja, llegó una niña de 15 años, embarazada, que había tomado algo para abortar, motivo por el cual dio a luz a un pequeñito bebé. La madre tenía apenas cuatro meses de embarazo, pero él nació perfectamente formado con sus uñitas, deditos, orejitas, boquita, todo. Un amigo y yo nos quedamos cuidándolo y tratando de mantenerlo con vida. Lo cruel de la situación fue que ni siquiera lo pudimos intubar porque no había cánulas tan chiquitas, además le podíamos tronar sus pulmoncitos, entonces tuvimos que quedarnos junto a él todo el tiempo calentándolo con sábanas y lámparas, dándole respiración por su boquita. Llegó un momento en que nos quedamos maravillados de la fuerza y determinación que tenía ese bebé. Créanme que cuando veíamos que su corazoncito empezaba a fallar, dejábamos de darle respiración para que no sufriera más, pero en el momento en que le quitábamos el aire el ritmo cardíaco volvía a subir. ¡Impresionante! Nos trajo así casi ...